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Líquidos ardores
Abrimos cada noche la hoguera de los sueños:
colibríes que dejan sudor de nombres,
de pisada lejanas, de lluvia y de salitre,
de aletargados tiempos, de tardes ya marchitas.
Sueños mojando párpados con sus bocas hirvientes
de líquidos ardores: húmedos e imprecisos.
Cada noche la lengua de su lumbre nos lame.
Ven conmigo,
ven,
arde un poco aquí, en mi insomnio de fuego.
Mónica Suárez
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